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Pocas cosas son tan
cotidianas como la basura. Está presente en casa, en la calle,
en los comercios, en las industrias,...
Y
sin embargo, qué poco sabemos de ella. Cuando cerramos la bolsa
y la tiramos al contenedor, nos olvidamos inmediatamente de lo que contenía,
y en muchos casos ni siquiera sabemos dónde va a ir a parar.
Pensamos que desaparece, o en el mejor de los casos que ya se encargará
el Ayuntamiento de gestionarla adecuadamente. Más que en ningún
otro tema que nos afecte tan de cerca, descargamos nuestra responsabilidad
por entero en la Administración.
Pero la basura es
un asunto en el que todos tenemos algo por hacer, un problema del que
somos en buena medida responsables. Bastaría con reflexionar sobre
el incremento que cada año experimenta nuestro personal cubo de
la basura, o sobre la variedad y cantidad de cosas de las que nos desprendemos
cada día. ¿No podrían ser útiles a alguien?
Es obvio que los
residuos no desaparecen cuando los depositamos en los contenedores: su
gestión es costosa, compleja y cara. Y muchas de las alternativas
para mejorarla pasan por una mayor información y sensibilización
de los ciudadanos. Entre todos podremos así lograr que el montón
de basura disminuya.
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