LA VIRGEN DE LAS NIEVES, el día 5 de agosto.
Habitualmente las fiestas de verano se celebran durante los días 4, 5 y 6 de agosto. Durante esos días el pueblo vive los momentos de mayor afluencia de "veraneantes", en su mayoría gentes del propio pueblo, que en su día tuvieron que emigrar.
El día 4 es lo que se le denomina la víspera y solo suele haber baile de verbena acompañado de alguna actividad deportiva o cultural.
El día 5 de agosto, día grande de las fiestas, las gentes del pueblo van en romería a la ermita de "La Virgen de las Nieves" (en la foto), compartida con Anllares y Páramo del Sil. En la misa mayor hay procesión alrededor de la ermita sita en la carretera de Valdeprado y equidistante de los tres pueblos. La santa la sacan las mozas de Anllares. Antiguamente bajaban la gente de los tres pueblos citados anteriormente, con sus meriendas campestres, comían en los prados que hay alrededor del santuario. Luego en el corredor que hay en la casa de al lado de la ermita, tocaban un rato cada una de las orquestas de cada pueblo, y la gente compartían el mismo baile, en el prado de delante de la citada “casa de las ánimas”. A la “tardecina” las gentes recogían sus enseres y, antes de volver a sus pueblos de origen, se hacía el baile en su zona geográfica, cada pueblo su orquesta, y su gente. Ya casi de noche cada uno a su pueblo de origen para continuar con la verbena. Una comida muy típica eran los “fisuelos”, hechos con harina, leche, huevo, y luego fritos haciendo unas ruedas en la sartén (es una cosa parecida a los churros pero la pasta es más líquida).
El día 6 es el día de Nuestra Señora, misa mayor por todo lo alto donde se ponen las mejores galas del año. Con baile vermout, competiciones deportivas, actividades culturales.
Antaño había un deporte por excelencia “los bolos”: se colocaban nueve bolos de unos 20cm. de alto y 3 cm de diámetro aproximadamente, que se pegaban juntos, en fila de izquierda a derecha, sobre una piedra plana y ligeramente inclinada hacia arriba (ya que el lugar no era llano sino cuesta arriba, y la piedra iba paralela al terreno), con “moñica” (excremento de vaca) que tenía que reunir unas características determinadas (ser fresca y que el animal no hubiese comido grano). Una buena colocación de bolos era primordial para una buena bolada o jugada. Los bolos eran de roble de los restos de los “gamachos” de la hoja cortada el otoño anterior, preferentemente albar. La bola con la que se golpean los bolos solía ser de encina, puede ser redonda para los jugadores que preferían la modalidad de tirar a cachete, u ovalada para los que tiraban a brazo. Los bolos tenían que pasar una raya determinada. El juego era muy similar a los demás pueblos, sólo que en algunos es preciso que pase la raya la bola, junto con los bolos, para que los bolos pasados tengan validez. El sistema usado para sumar era en base nueve, al igual que en la vecera de cabras u ovejas que sumaban en base seis, muchas personas eran analfabetas, y sin embargo en estos dos casos bolos y vecera, no se equivocaban.
Un baile muy tradicional era la jota, bailada por grupos, formando una especie de pasillos, donde las personas demostraban sus grandes cualidades artísticas.