



Un papel esencial desempeñaron las ideas religiosas en la civilización
egipcia, en la que arte, literatura e instituciones mantuvieron la impronta de
sus creencias religiosas durante milenios. Sin embargo, aunque los antiguos
egipcios escribieron un gran número de textos de carácter religioso, en
especial funerario, nunca elaboraron un cuerpo doctrinal sistemático.
La multiplicidad de dioses es consecuencia del fraccionamiento primitivo del
país en nomos y ciudades que mantuvieron sus ideas religiosas tras la
unificación del Alto y Bajo Egipto, por lo que existían dioses distintos en
cada nomo o ciudad : Menfis adoraba a Ptah, a la diosa Hator, símbolo del cielo
en forma de vaca, y al buey Apis; Heliópolis a Ra; Tebas, a Amón; Hermópolis, a
Thot, dios de la sabiduría, con cabeza de Ibis; Abidos, a Osiris; Elefantina, a
Khnemu con cabeza de carnero; Cinópolis y Asiut, a dioses de carácter
funerario, como Anubis y Uepuauet.
No obstante la multiplicidad de dioses, existió cierta tendencia al henoteísmo;
es decir, a reconocer una deidad única en cada lugar, sin excluir la existencia
y el culto a los dioses de otros lugares. Por ello, y dependiendo en cada
momento de la ciudad o nomo hegemónico, destacará primero Horus, el sol
naciente; después Ra, el sol en todo su esplendor, de Heliópolis, y más tarde a
Amón, el dios de Tebas, que por la importancia que alcanzó esta ciudad, cuyos
gobernantes pertenecían a la dinastía que expulsó a los hicsos, llegó a
considerarse como dios nacional, sobre todo cuando se identificó con Ra, y con
el nombre de Amón-Ra era adorado en casi todo Egipto. Un caso insólito fue la
revolución religiosa de Akhenatón que generará el primer monoteísmo conocido de
la historia.
Durante la época prehistórica, los egipcios divinizaron los fenómenos naturales
de los que no conocían su razón, algunas plantas y determinados animales por
sus cualidades o costumbres. Más tarde los dioses adoptan forma humana
(antropomorfismo), y algunos conservan rasgos zoomórficos de su origen, como la
cabeza de animal y así, y como ejemplo, el chacal al que los egipcios veían
merodeando por los enterramientos en la arena del desierto, por lo que fue
considerado como una deidad protectora de las necrópolis, se convertirá más
tarde en el dios Anubis, con cabeza de chacal. El halcón, divinizado por su
capacidad de vuelo, se convertirá en Horus, con cabeza de halcón. En Heliópolis
se hizo famosa el Ave Fénix, llamada así por los griegos, que, según la
leyenda, se quemaba en una pira y renacía de sus propias cenizas. En otros
lugares se adoraba el gato, el escarabajo, el gavilán, etc. En Menfis el animal
sagrado fue el buey Apis. Este buey tenía que ser negro, con una mancha blanca
triangular en la frente, dobles los pelos de la cola y otras señales que sólo
conocían los sacerdotes; sus cadáveres se embalsamaban y se guardaban en un
cementerio especial, el Serapeum, descubierto intacto por Mariette en 1851.
Estos dioses no vivían solos, ya que la evolución de las creencias religiosas
incorporará el concepto de familia, y de este modo, se formaron tríadas
compuestas por un dios, su esposa y su hijo, como la tríada de Menfis, formada
por Ptah, Sekhmet y Nefertum y la de Tebas, por Amon, Mut, Khonsu. .
Los dioses eran para los egipcios seres superiores, con pasiones humanas y
poderes extraordinarios, a los que se rendía culto según el principio do ut des
(ofrezco dones a cambio de conseguir mi petición) y do quia dedisti (doy las
gracias por los favores recibidos). El faraón, como dios viviente, era el nexo
de unión entre los hombres y los dioses que aseguraba el orden cósmico, sin el
cual, retornaría el caos primigenio, concepto que se esclarece con las leyendas
sobre la creación que se comenzaron a elaborar en el Imperio Antiguo y que
explican las líneas generales de la cosmogonía egipcia.
La visión cosmogónica de los antiguos egipcios está profundamente
incardinada en la observación de la trayectoria del sol y la regularidad de las
estaciones y las crecidas del río Nilo. El mundo para los egipcios se componía
de tres regiones:
- El inframundo, o Reino de los Muertos, donde reinaba Osiris y adonde llegaban
los muertos, tras un camino plagado de terribles peligros, para ser juzgados en
el Tribunal de Osiris y, tras la anhelada justificación, alcanzar la vida
eterna.
- La Tierra, el habitáculo de los hombres y de los demás seres de la creación,
cuyo centro era Egipto, el don del Nilo, más allá del cual se extendía el caos.
- El Cielo, morada de los dioses, en especial del dios-Sol. La diosa del cielo,
Nut, era una mujer arqueada sobre la tierra, cuyo cuerpo era la bóveda celeste,
que en el ocaso tragaba a Ra y en el amanecer lo alumbraba.
El origen de este mundo se explica en diversos mitos sobre la creación, como el
mito de Heliópolis:
Al principio sólo existía el océano primordial, un mundo desordenado y caótico,
el Nun, donde vagaba el dios de la creación, Atum ("El que se creó a sí
mismo"). De las aguas surge una colina primigenia. Atum escupe la primera
pareja de dioses, Shu, el dios del aire y de la luz y Tefnut, la diosa de la humedad,
de los que nacen Geb, el dios de la tierra y Nut, diosa del cielo, de los que
nacerán Osiris, Isis, Seth, Neftis y Horus el Viejo, como se relata en la
leyenda de la Maldición y el Nacimiento. La humanidad surgirá del llanto de
Atum.
Nut, la diosa del cielo, y Geb,
dios de la tierra se amaban. Ra, movido por los celos, maldijo estos amores a
los que declaró estériles, ya que ningún hijo nacería en ningún mes, ni año, y
para más precaución, interpuso a Shu, el aire, entre los amantes, de forma que
Geb permaneció tumbado en el suelo y Nut arqueada sobre la tierra. Plutarco
relata en su Tratado sobre Isis y Osiris que Nut pidió ayuda al dios Thot,
quien consiguió, mediante una apuesta con la Luna, la decimoséptima parte de su
luz (explicación de los ciclos lunares), con la que creó cinco días epagómenos,
en los que Nut dio a luz a sus 5 hijos en el siguiente orden: Osiris, Horus
(concebido por Isis y Osiris en el seno materno), Seth y Neftis.
El mito de Osiris configura las creencia en la vida más allá de la muerte y
el culto de los muertos. Según la leyenda (conocida por el Tratado de Isis y
Osiris de Plutarco, textos de Diodoro de Sicilia y los Textos de las Pirámides)
Osiris fue un rey bondadoso y benefactor que apartó a su pueblo del
canibalismo, le enseñó la agricultura y las técnicas de riego, a partir de las
inundaciones anuales del Nilo, y le dio leyes con las que regirse en paz, pero
su hermano Seth (la aridez, el lado oscuro, el desierto), que odiaba a Osiris
urdió un complot junto con otros 72 conspiradores y la reina de Kush, Aso.
Mediante engaños consiguió que Osiris se introdujera en un cofre que una vez
sellado arrojó al río Nilo.
Cuando Isis, esposa y hermana de Osiris, conoció la acción de Seth, buscó el
cadáver de su esposo para darle sepultura y partió en su busca. En Biblos
encontró el cofre perdido que guardaba el cuerpo de Osiris. Set descubrió el
cofre y descuartizó el cadáver de Osiris en 14 pedazos que nuevamente arrojó al
río. Isis comenzó de nuevo a buscar los pedazos, acompañada por su hermana
Neftis. Poco a poco Isis fué recuperando cada uno de los trozos del cuerpo.
Sólo un pedazo quedó por recuperar, el falo, comido por los peces lepidoto,
pagro y oxirrinco, a partir de entonces especies malditas, que ningún egipcio
tocaría o comería. Isis reconstruyó el cuerpo y con la ayuda de Anubis lo
embalsamó. Con el poder de la Magia, se convirtió en milano y sobrevoló
alrededor del cuerpo de Osiris, al que dotó de la suficiente vitalidad para
poder concebir al hijo de ambos, Horus (el joven), al que dará a luz en la isla
de Shemis, en el delta. Más tarde Horus, hijo póstumo de Osiris, se enfrentó a
Set, para vengar a su padre. Tras el combate, del que sale vencedor, aunque
pierde un ojo, recupera para sí el trono de Egipto, mientras Osiris permanecerá
como rey de los muertos.
El mito, que tiene ciertas connotaciones solares, se interpretó en algunos
sitios como mito fluvial: Osiris es el agua o el Nilo, padre de Egipto; Isis,
la tierra vegetal, y Seth, el desierto, la terrible sequía, enemiga de Isis y
Osiris.
Íntimamente relacionadas con las creencias religiosas de los egipcios y el mito
de Osiris están sus ideas sobre la vida futura y el culto a los muertos. Los
egipcios creían que cuando el hombre muere hay algo en él que continúa
viviendo; a este algo llamaban ka, el doble, especie de sombra que sobrevive
después de la muerte. Pero la supervivencia del doble o alma requería
necesariamente la conservación del cuerpo o, por lo menos de alguna imagen de
él, donde el alma pudiese residir; si el cuerpo se descomponía le faltaba al
alma el apoyo donde seguir viviendo y moría también. La conservación del cuerpo
se lograba mediante la momificación y el enterramiento de la momia en lugares secretos,
de difícil acceso, en ataúdes que conservan también la forma humana. En un
principio, la vida en el más allá era únicamente privilegio del faraón y los
nobles, pero, poco a poco, las creencias religiosas se democratizaron y todo
egipcio podía tener acceso a la eternidad.
El arte del embalsamamiento alcanzó en Egipto una gran perfección que dio paso
a una floreciente industria, como ha referido el historiador Herodoto cuando
describe tres tipos de embalsamamiento:
Allí tienen oficiales especialmente destinados a
ejercer el arte de embalsamar, los cuales apenas es llevado a su casa algún
cadáver, presentan enseguida unas figuras de madera, modelos de su arte, las
cuales con sus colores remedan al vivo un cadáver embalsamado...
Entonces quedando a solas los artesanos en su
casa, ejecutan de esta forma el embalsamamiento de primera clase. Empieza por
sacar el cerebro, haciéndole pasar por las narices con un hierro encorvado y
disolviéndolo con un líquido que hace penetrar por la cabeza. Luego abre el costado
con piedra de Etiopía aguda y cortante, saca por la abertura los intestinos,
los lava con vino de palma, los espolvorea con aromas machacadas. Enseguida
llena el vientre de finísima mirra, casia y de variedad de aromas, excepto el
incienso, y por último cosen la abertura. Así preparado el cadáver es metido en
natrón por espacio de 70 días. Pasados éstos es lavado y fajado con vendas
cortadas de una pieza de finísimo lino, untadas de goma.
Es posible que los embalsamadores, como se relata en Sinuhé, el egipcio,
pertenecieran a la clase social más ínfima. En este sentido Herodoto continua:
En cuanto a las mujeres bien parecidas, se toma la
precaución de no entregarlas luego de muertas para embalsamar, sino que se
difiere hasta el tercero o cuarto día después de su fallecimiento. El motivo no
es otro que el de impedir que los embalsamadores abusen criminalmente de la
belleza de las difuntas, como se experimentó, a lo que dicen, en uno de esos
inhumanos, que abusó de una de las recién muertas, según se supo por la
delación de un compañero de oficio.
Como los egipcios creían que el doble tenía las mismas necesidades y
sentimientos que en la vida terrenal, se preocuparon, con arreglo a sus
posibilidades económicas, de su vivienda, vestido y alimento. Las personas
humildes enterraban las momias en la arena del desierto; en cambio, los ricos
edificaban suntuosas tumbas. Las tumbas eran, al contrario que las efímeras
viviendas terrenales, construidas con un material perecedero, como el adobe,
edificios para la eternidad, construidos con materiales no perecederos, como la
piedra; generalmente estaban formadas por una capilla exterior, donde podían
entrar los vivos a depositar las ofrendas; después seguía un estrecho corredor
con estatuas del muerto, que habían de sustituir a la momia para sostener el
doble si aquella se destruía, y al final se abría un pozo, de cuyo fondo partía
un pasillo que llevaba a la verdadera morada del muerto; en ésta se colocaba el
cadáver sobre un gran sarcófago y a su alrededor se depositaban los alimentos
que necesitaría el doble. Una vez cegado el pozo, ya nadie podía bajar a la
cripta, pero continuaba la ofrenda de alimentos en la capilla funeraria que se
decoraba con relieves y pinturas que representaban todo lo que el doble pudiera
necesitar; no sólo se dibujaban los alimentos y otros objetos necesarios, sino
su obtención, y así se ven en las pinturas labradores, zapateros, carpinteros,
albañiles, etc.
Al lado de las momias los egipcios colocaban un ejemplar del Libro de los
Muertos, como guía imprescindible para el alma durante su viaje por el
inframundo, ya que indicaba todo lo que debía hacer y decir: Cuando el alma
dejaba el cuerpo, se internaba en galerías oscuras y era transportada en barcas
por ríos subterráneos; encontraba al paso demonios que procuraban despedazarla,
pero los dioses, Anubis, de cabeza de chacal y Thot, de cabeza de ibis, la
defendían y guiaban hasta el Tribunal de Osiris, que había de juzgar, rodeado
de 42 dioses asesores, si el muerto había cometido alguno de los 42 principales
pecados. Anubis pesaba el corazón del difunto. Si estaba libre de culpas, su
peso era más ligero que la pluma de Maat , símbolo de la justicia y la verdad,
en cuyo caso se convertía en Osiris y alcanzaba la eternidad; en caso contrario,
el monstruo Ammit devoraba su corazón..
Según el Libro de los Muertos la fórmula que debe emplear el alma para defender
su causa ante el Tribunal de Osiris es la declaración de inocencia o confesión
negativa:
¡Gloria a ti, Señor de Verdad y de Justicia! ¡Gloria
a ti, Dios Grande Señor de Verdad y de Justicia! He venido ante ti, oh, mi
amo!, me presento ante ti para contemplar tus perfecciones. Porque te conozco,
conozco tu nombre y los nombres de las 42 divinidades que están contigo en la
sala de la Verdad y de la Justicia, viviendo de los despojos de los pecadores y
hartándose de su sangre, el día que se pesan las palabras ante Osiris el de la
vos justa: Espíritu doble, Señor de la Verdad y de la Justicia es tu nombre.
Yo, en verdad, os conozco, Señores de la Verdad y de la Justicia; os he traído
la verdad, he destruido por vosotros la mentira. No cometí ningún fraude contra
los hombres, no atormenté a la viuda, no mentí ante el tribunal, no conozco la
mala fe, no hice nada prohibido….¡Soy puro, soy puro, soy puro!






RA : Es la principal divinidad. Representa el sol.

AMON: Representado con dos plumas de
Halcon que adornan su tocado. Los animales que le representan son el ganso y el
carnero. Dios del Imperio y patrono de la Monarquia.

ANUBIS: Representado como un hombre con
cabeza de canido, o como un gran perro. Facilita la ascension del muerto hacia
las regiones celestes.Patron de los embalsamadores.

ATON:Nombre del disco solar originario de
la Helipolis.Amenofis IV (Akhenaton), hizo desaparecer todos las demas
divinidades, y solo creia en esta.

HORUS: Hijo de Isis y Osiris.Señor del
Cielo. Se le representa como un halcon o como a un hombre con cabeza de halcón.
Dios de la realeza.

OSIRIS: Señor del mundo subterraneo que
contiene las semillas de la vida. Es el Dios protector de los difuntos en el
mas allá..

HAPY: Dios del Nilo, de la fertilidad y de
la riqueza del pueblo egipcio.

ATUM: Encarna al sol poniente.Portador de
promesas de vida futura.

BES: Representado como un enano de rostro chato y
leonino. Protector de las parturientas, y ahuyentador de los malos espiritus.

PTAH: Se le representa como un hombre
enfundado en una vestidura ceñida y tocado con un gorro y un cetro. Dios
creador, señor de la cuidad de Menfis. Considerado patron de los artesanos.

SET: Hijo de Geb y Nut. Se le representa como un
animal poco especificado, una especie de cánido de cola ahorquillada y orejas
recortadas, o como un hombre con la cabza de ese animal.Patron de las tierras
esteriles. Turbulento señor de las tormentas.

THOT ( Tot ): Es el Señor de la escritura sagrada,
de la lengua y de los textos conservados en los Templos.Se le representa con el
Ibis y el mono. Su imagen mas caranteristica es la de un hombre con cabeza de Ibis.
APIS:Toro sagrado de Menfis. Considerado como una
manifestacion del Dios Ptah, pero tambien del Sol. Cuando moria era embalsamado
y los Sacerdotes recorrian todo el Pais en busca de un sucesor.

BASTET: Representada con cabeza de gata,
aunque a veces también con forma de leona, por su carácter temible. Diosa
música de la alegría. Encarna también la feminidad serena, es también patrona
del hogar.

HATHOR: Diosa del amor y de la alegría,
patrona de la musica. Su nombre significa "Morada de Horas" pues es
en origen una entidad celeste que recorre el sol. Bajo la forma de una vaca
acoge a los difuntos y les protege.

ISIS: Hija de Geb y de Nut. Esposa de su
hermano Osiris. Es la contrapartida de Hator, dama del amor, diosa de la
fecundidad, de la alegria y de la feminidad triunfante. Maga por excelencia,
capaz de devolver la vida, pero tambien de provocar la muerte.

MAAT: Representada bajo la forma de una
pluma o llevando esta en la cabeza. Encarnacion de la verdad-justicia.

NEFTIS: Hermana de Osiris, de Isis y de
Set, tambien su esposa.

Tefnut: Ella es la Diosa de las aguas que
caen sobre la tierra.

NUT, GEB y SHU
Nut
es la diosa que representa el cielo. Hija de Shu y de Tefnut, se une a su
hermano Geb. Esta unión no le hace mucha gracia a Ra que ordena al padre de
estos que los separe, engendrando así; un espacio necesario para el desarrollo
del mundo. A Nut se la representa como una mujer con el cuerpo arqueado sobre
la tierra (Geb) y sobre el cual circulan las barcas que contienen la personificación
de los astros. Se dice que engulle al sol cada tarde y da a luz su forma
renovada cada mañana. La imagen de Nut se pintaba en el interior de la tapa de
los sarcófagos, donde reconstruía el universo en torno al difunto y velaba por
su cadáver.
Geb
personificaba la tierra. Se representa a Geb como un hombre tendido en el suelo
que intentaba unirse a su esposa celeste. Se le asociaba al Ganso cuyo signo
servia para escribir su nombre.
Shu
es el Dios del aire. Representado a veces con la forma de un león, pero en
general se le representa como un hombre tocado con una pluma de avestruz o con
cuatro plumas derechas.

KHEPRI

KHUNUM

NUN

SESHAT

SOBEK

TAWARET
BESET: Era el doble femenino del dios Bes,
poco testiguado y representado a veces como su madre.
HATMEHIT: Diosa que se manifiesta en un
pez. Un mito la representa participando en la búsqueda de los fragmentos
dispersos de Osiris.
HEDEDET: Diosa Escorpion. Se invocaba su
protección contra los animales venenosos.
HEMESUT: Entidades femeninas representadas
en grupo en las escenas de Teogamia protegiendo al recién nacido. Personifican
el lugar primordial que genera la diosa en el momento de la creación
(cosmogonia).
HEKET: Protectora de la parturienta. Diosa
Rana. Surgida del medio acuático, se la asocia también a la inundación.
IMENTET: Parece ser una forma de Hator, en
su aspecto de Diosa madre en cuyo seno se regenera al difunto. Representada
como una mujer que lleva sobre la cabeza un jeroglífico del oeste. A veces
aparece protegiendo a Osiris.
IPET ( U Opet ): Diosa Madre.Puede estar
representada por un hipopotamo.En los textos funerarios, engendra al difunto en
el otro mundo.
MAFEDET: Diosa combatiente. Representada
por un felido. Destruye a las serpientes y protege al soberano.
MENNEFER: Entidad femenina que
personificaba a la ciudad de Menfis.
MERET: Su nombre significa la amada.
Representada como una mujer, con el brazo tendido hacia delante.
MUT: Diosa de la region Tebana.Aparecia
bajo la forma de una leona. Se la representa como una mujer tocada con el
cuerpo de un buitre coronada por la Pschen ( Corona blanca colocada sobre la
corona roja).

El
Libro de los Muertos constituía un manual o guía del antiguo Egipto destinado a
instruir al difunto en su viaje al más allá, y evitar que errase en su camino
por no conocer el nombre de las divinidades, o cualquier otro tipo de
exorcismos y oraciones.
El
ritual que el alma debía superar para conseguir navegar en la barca de Ra
contenía fórmulas del tipo de: "No pasarás si no conoces mi nombre",
a lo que el difunto debía contestar: "Tu nombre es ...". Era
impensable confiar a la memoria la ingente cantidad de nombres que componían el
panteón egipcio, así que se optaba por poner a lo largo del enterramiento una
serie de estelas, amuletos y otros objetos religiosos, que vendían los
sacerdotes y en los que, en el último momento, se inscribía el nombre del
fallecido.
El
Libro de los Muertos no expone, ni mucho menos, una doctrina clara, pues, a
tenor de las mixtificaciones que fue sufriendo la religión egipcia a lo largo
de los años, las glosas que explicaban las fórmulas y rituales funerarios fueron
objeto, a su vez, de nuevas aclaraciones, lo que produjo confusiones y
contradicciones en número muy elevado.
Se
puede observar la superposición del culto osiriano con el culto al sol, pero
ambas variantes del culto no quedan perfectamente trabadas -como ocurre en la
religión católica con múltiples tradiciones paganas-, sino que se solapan unas
teorías a otras sin la menor ligazón.
Ocurría,
a veces, que los prosélitos de Osiris no confiaban en la fuerza de este dios, y
se acogían a Ra para la consecución de su viaje; pero podía darse también el
caso contrario.
Aún
así, todas las fórmulas recitadas por los hijos del Nilo tenían la función de
éstos se prolongaran en la vida eterna.
De
las versiones que han llegado de esta obra, dos de ellas, la tebida y la
menfita, son conocidas por nosotros.
Cuando
se estableció la descodificación de los papiros, los egiptólogos llegaron a la
conclusión de que las distintas versiones habían sido copiadas de unos
papiros-tipo primigenios, conservados en los archivos de las corporaciones
funerarias donde se embalsamaba a la momia, y de que estos modelos no debían
ser renovados, pues las copias presentan omisiones en aquellos lugares donde el
modelo estaba deteriorado.
Por
último cabe señalar que el título de la obra, Libro de los Muertos, en
justicia, sólo hace referencia a los quince primeros capítulos, que forman un
corpus definido, que señala los procedimientos que se han de seguir para
transportar al muerto de esta vida a la otra, mientras que el resto del libro
explica el viaje que hace el difunto, los obstáculos que debe vencer, los
distintos países por los que pasa, etc.
En
los últimos capítulos el alma es transportada de nuevo a la tierra, a su tumba,
y recita una fórmula destinada a las divinidades, para que eviten la
descomposición de su cuerpo.