
Para estos la hazaña de la gran
pirámide era, cualitativa y cuantitativamente superior a la nuestra. Y lo único
que nos queda de aquella civilización son algunos restos que dan fe de su gran
conocimiento técnico y su vocación científica. El estudio de este revestimiento
comenzó con el eminente arqueólogo Sir W. M. Fliders Petrie. Según Petrie la
precisión del tallado del mármol era tal que tuvo que llevar un arsenal de
instrumentos de precisián a Egipto. Pero la precisión era tal, que los
instrumentos quedaron sobre pasados por el grado de precisión en le tallado del
mármol y otros elementos provenientes de la mas remota antigüedad. Treinta años
después se organizo una segunda expedición científica a cargo del Departamento
Alemán de Arqueología, dotados de un instrumental de mayor precisión, que
nuevamente se quedo desbordado por la exactitud de la talla. Solo ahora estamos
en condiciones de realizar medidas con la precisión requerida, utilizando la
moderna técnica del “Máser” que todavía no ha sido utilizada para estos fines
en Egipto.
El revestimiento estuvo durante
mucho tiempo, pero hacia el 1250 d.c., con la llegada de los Otomanos a Egipto,
comenzó la depredación y destrucción. Si ahora podemos hablar de este revestimiento
es porque hacia el lado norte de la Gran Pirámide se acumularon grandes dunas
que protegieron el revestimiento de la depredación. Este revestimiento que
queda esta compuesto por cuarenta mármoles que constituyen una pared de unos 10
metros de altura por 30 de largo.
Los árabes que convivieron
durante muchos siglos con las pirámides las llamaban “Las Luces”. Esto era
debido a que el revestimiento por la gran precisión con la que estaba hecho se
comportaba como un gran espejo, que debía resultar enceguecedor a cientos de
kilómetros.
Según Pochan químico de
profesión, la Gran Pirámide estuvo pintada con ocre de un color amarillento
(limonita), es decir que el revestimiento de la Gran Pirámide emulaba la luz
del sol. A partir de esto y otros estudios sobre las pirámides Pochan se
convirtió en uno de los mas respetables piramidólogos. Cuenta Herodoto - el
cual vio la Gran Pirámide cuando todavía se encontraba intacta - que estaba
cubierta de inscripciones jeroglíficas y figuras diversas.
A las seis de la tarde del día
del equinoccio, la cara norte de la Gran Pirámide se parte por la mitad. Este
fenómeno ha sido estudiado por Pochan y se han sacado fotografías en los días
de equinoccio en los cuales el sol rasante proyecta una sombra sobre la mitad
de la cora norte, que queda así partida, aparentemente en dos triángulos: uno
iluminado por el sol y el otro, en la sombra. Este fenómeno es debido a que las
caras de la pirámide no están construidas por un único plano, sino por planos
curvados sobre la vertical. Por ello el perímetro de la base tiene la
configuración de una cruz de Malta y no la de un simple cuadrado. La precisión
con que fue curvada la cara norte y el perfecto ajuste astronómico de esta
curvatura han dado lugar a trabajos científicos, que pretenden obtener fechas
sobre la erección de la Gran Pirámide. En estos trabajos destaca uno realizado
por la comisión de Energía Atómica de Brasil y realizado por un equipo presidido
por el profesor Arysio Núñez do Santos. A la conclusión que llegaron es que la
Gran Pirámide fue instalada en la meseta de Gizeh hace aproximadamente catorce
mil años.

Los arqueólogos la atribuyen al
faraón Kefrén, de la IV Dinastía (2520-2494 a. C.), pero en la Esfinge no
aparece su nombre por ningún sitio¿?, en cambio en la conocida “Estela del
Sueño” en encontrada en la Esfinge a mediados del siglo pasado y que fue
colocada allí por orden del faraón Tutmosis IV (1401-1391 a. C.) en
conmemoración de un extraño sueño que tuvo. En este sueño la Esfinge le
prometio llevarle al trono, a cambio de que la desenterrara y la mantendría a
salvo de las arenas del desierto. Cumplido el trato, mando inscribir en una
piedra su visión. En otra estela que apareció junto a la Gran Pirámide y
conocida como la “Estela del Inventario” en esta se describe como Keops hizo
construir, junto a la casa de la Esfinge, la casa de Isis, diosa de la
Pirámide, deduciendo de esto que en tiempos de Keops ya existía la Gran
Pirámide que se le atribuye (según los Arqueólogos) y que la Esfinge ya estaba
allí, a la cual muchos se la atribuyen a el descendiente de Keops, Kefrén. Esta
estela es una de las piezas mas polémicas de la historia Egipcia. Pertenece a
la vigesimoprimera dinastía, aunque los expertos coinciden en señalar que se
trata de una copia de un texto muy anterior, practica que era común entre los
faraones del Imperio Nuevo. Su contenido no solo contradice la versión oficial
al respecto de la edificación del conjunto arquitectónico de Giza, sino que
encaja milimétricamente con lo que los autores árabes mas antiguos nos han
legado en sus crónicas al respecto de las Pirámides y la Esfinge. Según AI
Makrizi, historiador árabe que hacia el 1360 de nuestra era reunió todos los
documentos existentes que hablaban de las Pirámides, estas fueron erigidas por
un soberano egipcio antediluviano llamado Saurid, y en ellas este encerró todo
el conocimiento humano de la época ante la eventualidad de que una gran
catástrofe se cerniera sobre sus tierras. Carecemos de las fechas exactas del
diluvio temido por Saurid, pero algunos datos nos hacen pensar que
-efectivamente- tanto las Pirámides como la Esfinge pertenecen a una época muy
anterior a la IV dinastía faraónica. Y que ni Keops, ni Kefrén, ni Micerinos tuvieron
nada que ver con ellas.
Según la interpretaciones del
genial simbolista R.A. Schawaller de Lubicz, la Esfinge es muy anterior a las
propias pirámides y anterior a la aparición oficial del pueblo Egipcio. Este
basa sus afirmaciones en el tremendo grado de erosión de la Esfinge y los
templos adyacentes, y cree que este sólo puede explicarse debido a la
persistente acción erosiva de las aguas del Nilo. Esta erosión, tal y como
descubrió en 1979 el doctor Marc Lehner, director del American Research Center
in Egypr, ya estuvo allí antes de que la Esfinge fuera restaurada por los
propios Egipcios en el imperio Nuevo primero, y en la época Tolemaica después.Y
lo que es mas: la acción del viento y la arena no justifica en absoluto tal
desgaste, pues -como señalan todos los cronistas antiguos de Egipto-, la
Esfinge estuvo casi siempre cubierta de arena, quedando únicamente al
descubierto, y sólo ocasionalmente, su tremenda cabeza. Pero. ¿ que importancia
puede tener una clase de erosión u otra? Pues que para que el agua desgasta se
el cuerpo de la Esfinge y las rocas a su alrededor, habría que retroceder su
edad al periodo en que las aguas alcanzaron la altura del monumento, cosa que
se produjo por ultima vez durante la época de deshielo tras la ultima glaciación...
¡hacia el 15000 antes de Cristo!
En esa fecha, si nos atenemos a
la cronología ortodoxa que nos proponen los arqueólogos, todavía no habían
aparecido las primeras culturas sobre la Tierra, y el hombre era todavía un
subdesarrollado cazador nómada, incapaz de erigir monumentos de tal
envergadura. A no ser, claro este, que algunos historiadores claves de Egipto,
como el greco egipcio Manetón, estuvieran en lo cierto al señalar que la época
predinástica en Egipto arranco miles de años antes de surgir la primera
dinastía, cuando unos extraños “invasores” de ultramar, los Neteru y los Shemsu
Hor, llegaron hasta el país del Nilo y lo culturizaron.
El desgaste por el Nilo no es una
especulación sin base, ya que el doctor K. Lal Gauri. Del Stone Conservation Laboratori
de la Universidad norte Americana de Louisville, “el agua, no el viento o la
arena, fue el agente responsable de la erosión de la Esfinge”. Gauri ante las
delicadas conclusiones que sacó, propuso que fueron aguas subterráneas las
responsables de la erosión. Pero su teoría, no tenia sentido ya que monumentos
adyacentes a la Esfinge, no sufrieron la acción erosiva de estas corrientes.
Ademas, el hecho de que el Templo Funerario, ubicado bajo la Pirámide de Kefrén
y enclavado a 46 metros por encima de la Esfinge, también sufra idénticas
huellas de deterioro indica claramente que fueron aguas exteriores las que
afectaron a unos monumentos que -de ser ciertos los cálculos científicos
empleados- permanecieron semisumergidos durante al menos 600 años.
¿Quien pudo erigir semejante
monumento 15000 años antes de Cristo? La respuesta podemos buscarla en
fragmentos de la historia condenados por la ortodoxia académica, como en el
caso de Timeteo de Platón, en esta obra que el filósofo griego toma de las
memorias de Solón tras su paso por Egipto, se cita una gran isla en la que una
cultura avanzada dominaba todo el Atlántico.....¡La Atlántida!
Otra interesante especulación es
la que hizo Augusto Mariete, fundador del museo Egipcio del Cairo, el cual
especulaba que la Esfinge fuera el símbolo del Sol Naciente a su paso por el
signo de Leo, cosa que se produjo hacia el año 12000 antes de Cristo.
También Plinio el Joven dice que
en la Esfinge yacen los restos del rey Harmais, pero que la estatua misma
procede de otro lugar. Al escritor Suizo Erich Von Daniken tras leer el texto
de Plinio el Joven, intento buscar el nombre de Harmais en los listados de
faraones egipcios, sin resultado, pero se encontró que Herodoto cita un rey
predinástico llamado Amasis, que gobernó sobre Egipto hace 17000 años. Es decir
en una época poco anterior a la inundación de la meseta de Giza, la cual pudo
producir la erosión de la Esfinge.